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Quienes SomosUn Centro de acogida El "Hogar Champagnat" es un centro de atención pedagógica a menores en situación de desprotección, divididos en dos grupos educativos de 6 menores, según edad evolutiva (6-12 años y 13-18 años); un establecimientos abierto de atención integral y carácter educativo para niños y adolescentes en situación de guarda o tutela, que se encuentran privados de un ambiente familiar idóneo, cuyo periodo de estancia es el que determine la Administración. Teniendo como base la convivencia de tipo familiar y el supremo interés del niño, la actividad fundamental que realizamos tiene carácter educativo. La finalidad última de este recurso es que el niño pueda volver con su familia lo antes posible.
Marcelino Champagnat ya en su tiempo acogió a algunos niños desamparados o con problemas de conducta. Lo que hizo cambiar a estos niños no fueron normas ni reglamentos, sino compartir el día a día con los Hermanos y el Fundador.
Que esta casa que ahora nace, sea para los niños que se nos confían un verdadero Hogar en el que se encuentren queridos y realizados y también para nosotros Hermanos y Educadores, que queremos seguir haciendo realidad el sueño del Padre Champagnat de una vida entregada a los niños más necesitados de nuestra sociedad, acompañados por el cariño maternal de María la Buena Madre. Un Centro Marista Cada uno de nosotros tiene su propia experiencia de lo que es ser educador. A su vez, cada uno tiene su experiencia de los que es ser un educador marista según la tradición de Marcelino Champagnat. Cada país donde estamos presentes, posee una historia y una tradición. Nosotros, maristas, sentimos la necesidad de dar una expresión renovada a nuestra herencia educativa común y de apuntar hacia nuevas formas de vivir el carisma del P. Champagnat en el amanecer del siglo XXI. Sabemos que hemos recibido un gran don en la persona de Marcelino, en sus intuiciones educativas, y en las de los educadores maristas que le han seguido. Deseamos ser fieles a esta herencia de una forma creativa. En nuestro tiempo, el clamor de los jóvenes más desatendidos no es menos fuerte de lo que era en tiempos de Marcelino. Estos jóvenes esperan nuevas respuestas. Nuestro "sello" como maristas lo pondremos en cada uno de nuestros niños actuando como María, nuestra Buena Madre y Recurso Ordinario: a través de nuestra presencia atenta y acogedora, caracterizada por la escucha y el diálogo
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